Levantarme 6.30, lavarme la cara, cepillarme los dientes, maquillarme, ponerme el guardapolvo, salir a las apuradas, caminar 15 cuadras, no me gusta ni un poquito. No me llevo bien con esto de levantarme temprano, y el frío de las mañanas, no acompaña. Pero cuándo llego al colegio, recién ahí me doy cuenta lo feliz que me hace llegar ahí. No lo digo por el colegio en sí, ni por las materias sin sentido, ni por la profesora con su cara de: "Civaroli, otra vez tarde". Ya con ver las sonrisas de mis amigas, los gritos de mis amigos y todo eso que me hace reír las 5hs del día, me hace dar cuenta que nada puede opacar mi felicidad, nada. No puedo imaginarme pasar las mañanas en otro curso no sea este ♥
No somos el curso más unido, ni nos juntamos todos los fin de semana (cómo los demás cursos), pero pasamos por tantas peleas, tantos gritos y puteadas y golpes, por tantas guerras de tizas/borradores/sillas, por tantas cagadas a pedo de la vicedirectora, y tantas cosas más que se nunca los voy a olvidar. Tengo 18 razones para ir todos los días al colegio, son mis amigos y los amo con todo mi corazón. A pesar de discusiones, gritos, diferencias, siempre están ahí.
No hay nada más lindo que empezar el día con ustedes. Y no veo la hora de terminar el colegio, pero sé que los voy a extrañar más que nunca.
Con todo el amor con que llego gritando y canto durante el día, los ama: la de ojos chinitos de la foto (¬¬)