Entraste sin preguntar, acomodaste tu risa en mi cama sin sueños...
Sería lo que no fui, con tal de verte asomado al balcón de mis penas.
Tu ausencia es como un zarpaso de días fallutos que no pasan más...
Podría disimular, pero el olor de tu voz se acurrucó entre mis cosas,
Así que como un imbécil te escribo canciones que besan la lona...